Érase una
vez en que no existía ni espacio ni tiempo,
En que los seres se
transportaban con sus hermosos,
Reconocidos ahora como gordos,
flacos, altos, chicos y deformes cuerpos.
Aquellos cuerpos nacidos de la
tierra sagrada (llamados terrícolas), para algunos e ignorada para otros.
Érase una vez en que todo se
volvía temple,
Y se luchaba con posibilidades
de trueques conformadas por las ganas de vivir abrazando los procesos naturales
que nos brinda el cosmos,
Es así que
nacíamos en cada primavera, llenándonos de fuerzas para un nuevo ciclo,
Activando los cabellos de
flores y horizontes de mar con alfombras de atardecer.
Seguíamos caminando absorbiendo
la sabiduría del cultivo, llegando al actual citado verano aquel que
llenaba el calor del año, entonces amábamos más el reconocido frío y
tomábamos conciencia de la necesidad de equilibrio que el cosmos tanto nos
platicaba como la ahora buscada dualidad.
Y luego
seguíamos potencializandonos y en el casi secar nuestros cuerpos, llegaba
el que reconocemos como otoño y los árboles nos mostraban como se debía
desvestir los cuerpos para los baños futuros. Entonces las hojas iniciaban el
rozar y halagar el viento, formando esculturas en el aire, aquel que
tanto nos provee para vivir, aprendimos entonces que si o si debíamos
volver a vestir y fortalecer para infinitamente dar una vuelta nueva por
aquella sagrada nombrada “espiral de la vida”.
Entonces caían las hojas y con
ellas las pieles que pudiesen tener, como telas de cebollas desnudando juicios
y tabúes, que la senda impregnaba en las mentes de los no despertados.
Y así en la
descalza desnudez es que comenzamos el sendero por aquel momento en que las
lluvias nos vestían limpiándonos todas las impurezas e insanidad energética que
pudiese bloquear la peripecia de volver a nacer, en el bautizado amor. Era
asimismo como la nueva sagrada tierra se desnudo en aguas y nosotros aprendimos
a ver con los ojos cerrados y sentir nuestro sentir, incomparable e
inconfundible para algunos llamados espíritus en cuerpos físicos. Ahí en
la desnudez misma y en la igualdad de energías solo existía el ser en una
posibilidad…Vivir…Vivir…Vivir.
Construyendo
como conciencia existente, que la primavera nos vestirá eternamente y que en
algún otro momento nos desnudaremos con aguas del cielo. ¿Para que? Para volver
a nacer, crecer, expandir en la sabiduría que el cosmos mismo nos vocifera para
esta la vida.
¿Qué
sucedería si la primavera no volviera más y del cielo no cayera agua, o que
fuera eternamente invierno o verano u otoño o primavera?
Y hoy que sucede?
¿Que somos?
¿Quienes somos?
¿Como somos?
¿Porque somos?
Somos
pienso, con respeto y prudencia que somos lo que queremos ser, sentir
conspirar, con sabiduría de paz y ciencia reconocida para algunos,
barrida para otros.
¿Y que es todo esto en este
momento de fin de año llamado gregoriano?...(para algunos, no para otros).
Para mí esto es lo que queremos
que sea, siento enorme contrariedad cuando se ve a llamadas personas gritando,
estresadas y tristes por que no han podido correr por sus ¿regalos?, para la
distinguida y simbólica navidad, (para algunos no para otros). Navidad que
debería ser respetada por lo que se planteó ser no por lo que se transformó.
Desde el
potencial de este espíritu y ser superior que me susurra con la paz y
templanza que ha buscado en su sendero de la vida. Les cuento que en “érase una
vez en que no existía ni espacio ni tiempo”, no existían las compras, la
navidad, los profesionales, la competencia con incoherencias destructivas
inhumanitarias, la civilización sin memoria inconciente de este para algunos
llamados, “Sagrados Universo terrestre y espiritual lleno de la única
posibilidad de vivir en amor pero real amor universal.
Les regalo
la invitación quizá a ver como posibilidad el abrazar estar humildes letras con
energías que tienen sed de luz para todos, e integrar en el horizonte de sus
seres espirituales, mente y cuerpo un “érase una vez en que no existía espacio
ni tiempo” para siempre y guarden como mejor estimen es su libertad de guardar
o desechar esto.
Y demando y
obsequio soles nuevos para cada día, con flores del vociferado amor y
templanza universal en sabiduría eterna, para que podamos vivir, en un “sin
espacio ni tiempo” integrado a esta la llamada civilización, que inicia un
nuevo año gregoriano, con cada una de las tantas respetadas posibilidades de
sentir, pensar y creer como formas de vida, como humanos existen en el planeta.
Que la que es luz
universal en libertad para algunos, sea luz universal para todos.
un abrazo
e de aire.. la nombrada evelyn balladares rail
en el llamado diciembre de algún reconocido año.


Evy...
...querida Evy, después de un fin de semana maravilloso nuevamente entre la montaña y las aguas adrenalinicas de el Río Ñuble, me parece una vez mas....mágico leer lo que escribes, quizás por el simple hecho de que nuevamente (una vez mas, como en otras ocasiones) reflejan tanto mi sentir. Es bueno sentir que aun me emociona leerte, leerme y leer lo de otros....
Linda, linda , linda.... Acepto tu invitación la acojo y expando desde mi ser mas profundo...el eterno, y con tu permiso, lo comparto con quienes amo tanto.
Te adoró !!!!!
Fab!